En las últimas elecciones tanto a nivel nacional, como provincial o municipal, la nueva clase política procura evocar la el hartazgo de la sociedad.
Emiliano G. Arnáez - Egresado TEA
Se disfrazan de personas “como vos” o “como usted”, forzándonos a reconocer una imagen impuesta de desinterés por las ciencias políticas. “Pasé, vi luz, y quise ayudar, ayudame” son casi las palabras que estamos escuchando a diario. “No vengo de la política” o “No se mucho de política, pero quiero hacer” son frases que hasta se usaron en campañas anteriores para lograr una fidelidad apelando a la ignorancia ciudadana.
Pero algo cambió.
Cual tribu ancestral fuimos sacrificando nuestras cosas más preciadas. Y ésta fue la única manera de movilizarnos. Sacrificaron nuestra libertad, y aparecimos. Sacrificaron nuestro trabajo, y aparecimos. Sacrificaron nuestros ahorros, y aparecimos. Sacrificaron nuestra seguridad, y aparecimos. Pero no fue suficiente. Aún pareciera que el pueblo argentino no termina por comprender la necesidad de unidad como sociedad, como cultura, como historia. Las circunstancias tuvieron que sacrificar algo más: una persona. Fue nuestro presidente número 49. Y el civismo despertó.
Y aquí me permito una conjetura. El ex presidente Dr. Raúl Ricardo Alfonsín fue despedido no sólo por quienes lo respetaron y admiraron sino también por quienes vieron en él la imagen de la coherencia, de la convicción y del coraje. Pero sobre todo: de la honestidad y de la lucha por el diálogo. Pudo no haber sido el mejor en su puesto, pudo no haber tenido las mejores de las circunstancias, pero haber tenido fracasos en su gestión, pero jamás traicionó sus ideales ni su palabra.
Miles de personas despidieron esos valores ayer. Y otros tantos esperan algún día verlos hechos persona nuevamente. Los ciudadanos sí tenemos necesidad de políticos con ética de la convicción y ética de la responsabilidad. Por favor, empresarios y demás personajes provenientes de los negocios: no queremos descuentos en baches, promociones en trabajos eventuales ni liquidaciones de impuestos. Queremos gestión política, queremos trabajo, queremos honestidad. Si necesitan en algún momento dibujar un número para pilotear una situación pesada y obtener un cambio favorable, háganoslo saber. Los votamos nosotros. Si los elegimos es porque los podemos bancar. Pero si nos miente, si les perdemos credibilidad, no podemos avanzar juntos.
Escuchen los pasos de las personas que ayer caminaron bajo la lluvia. No quieren más espejitos de colores. Quieren un Estado.



