¡Cuanta diferencia! Ischia puso lo que quiso mientras que Gorosito lo que pudo. Uno hizo descansar a los pesos pesados; el otro puso todo e inventó lo que no tenía.
Mariano Fusco
¡Cuanta diferencia! Ischia puso lo que quiso mientras que Gorosito lo que pudo. Uno hizo descansar a los pesos pesados; el otro puso todo e inventó lo que no tenía: Galmarini de lateral derecho, Domingo de vuelta a la cancha después de varios meses y haciendo debutar a un ¡categoría 92! como el Keko Villalba que parecía el hijo de los defensores de Boca. Poco serio.
Descansó Ibarra, la rompió Roncaglia. Descansaron los centrales titulares para que Muñoz (crack) y Sauro no tengan fisuras y se coman sin problemas a los jugadores de River. Descansó Battaglia y Forlín, en una posición inédita, cortó y distribuyó con categoría. Nicolás Gaitán le dio la magia que suele poner Riquelme mientras que Mouche puso la velocidad y el gol de Rodrigo Palacio. Sin olvidar a Fondacaro, Chávez, Vidal…
Lo de River, trasciende las camisetas y provoca pena. Gorosito tiene eso y deberá trabajar mucho porque hay algo que quedó muy claro: este River está más cerca de volver a ser último que de pelear un campeonato.


