Con el estreno de Tan fuerte y tan cerca, la cartelera porteña habrá terminado de presentarnos las nueve candidatas a mejor película para la 84a edición de los premios Oscar.
María Bertoni

Con el estreno de Tan fuerte y tan cerca, la cartelera porteña habrá terminado de presentarnos las nueve candidatas a mejor película para la 84a edición de los premios Oscar. El desembarco del largometraje de Stephen David Daldry (director de Billy Elliot y Las horas) tendrá lugar mañana, tres días antes de la ceremonia de entrega que se realizará el domingo 26. La buena pregunta es si tiene sentido apurarse para verla.
“Tan empalagosa y tan falsa”. Dan ganas de robarle al crítico literario Harry Siegel la parafrase con la que titulósu reseña de la novela de Jonathan Safran Foer*. En este sentido, habrá que reconocer el talento del guionista Eric Roth para escribir una adaptación cinematográfica fiel a la esencia del libro original.
Nada conmueve en este largometraje sobre el sufrimiento de un niño precoz cuyo padre muere en el atentado a las Torres Gemelas. Ni la recreación de aquel 11 de septiembre, ni el cruce de tragedias históricas entre el Nine Eleven y el Holocausto, ni el encuentro del nieto huérfano con su abuelo ausente, ni la contención afectiva que brinda una sociedad herida, ni el apoyo incondicional de una madre en principio bloqueada por el duelo.
Algunos espectadores pensarán que el pequeño Thomas Horn carga con dificultad el mayor peso del film. Otros sostendrán que su Oskar es irremontable: chiquillo casi prodigio al borde de un ataque de nervios.
Los coprotagónicos Tom Hanks y Sandra Bullock no hacen más que repetirse mientras los secundarísimos John Goodman, Viola Davis, Jeffrey Wright, Zoe Caldwell se limitan a encarnar personajes unidimensionales. Sólo Max von Sydow** sale airoso, en parte por mérito propio, en parte porque su inquilino anónimo no habla (qué bien viene el silencio en una película tan verborrágica).
Aunque dura poco más de dos horas, Tan fuerte y tan cerca parece eterna. No tiene sentido apurarse para verla; tal vez ni siquiera tenga sentido verla.
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* Safran Foer también escribió Una vida iluminada, que el actor, guionista y director Liev Schreiber llevó a la pantalla grande en 2005. Aquella adaptación cinematográfica fue más interesante que la aquí comentada.
** Von Sydow compite con Christopher Plummer por el Oscar al mejor actor de reparto. Quien suscribe sigue hinchando por el actor canadiense.
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