La Comisión de Emergencia Agropecuaria se reunió ayer por primera vez para intentar lograr un acuerdo entre el Gobierno y las entidades agropecuarias que integran la Mesa de Enlace sobre la manera en que se actuará desde el estado para ayudar de manera puntual a los productores rurales que perdieron gran parte, o la totalidad, de sus cosechas como consecuencia de la sequía.
Nerea Esteche y Romina Galeota
La Comisión de Emergencia Agropecuaria se reunió ayer por primera vez para intentar lograr un acuerdo entre el Gobierno y las entidades agropecuarias que integran la Mesa de Enlace sobre la manera en que se actuará desde el estado para ayudar de manera puntual a los productores rurales que perdieron gran parte, o la totalidad, de sus cosechas como consecuencia de la sequía. En dicho encuentro se determinó que la Comisión se tomará 45 días para analizar la ayuda que se propiciara a los productores, sin embargo, varios referentes del sector rural alegaron que es mucho tiempo. Además, se comprometieron a frenar por 60 días el envío de cualquier intimación de la AFIP o del Banco Nación a productores en problemas según informaron dirigentes rurales. El próximo martes se volverá a reunir.
El fenómeno natural más conocido como “La Niña”, que genera un clima caluroso y seco en las zonas núcleo y norte del país, azotó una vez más la Argentina y aún mantiene en vilo a los productores agropecuarios. Sin embargo, más allá de lo que sostienen los integrantes de la Mesa de Enlace, la situación es diferente de la última sequía de la campaña 2008-2009 que fue, según datos oficiales, la peor de los últimos 50 años. Según informó el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en su último informe gran parte de las regiones productivas vienen sufriendo situaciones de riesgo en términos de déficit hídrico durante las últimas cosechas (2005-2006, 2007-2008, 2008-2009, 2010-11, actual). Demostrando así que la sequia no es un tema nuevo, sino que por el contrario es y, lamentablemente, seguirá siendo una constante preocupación para el campo.
“Se sabía que iba a haber una sequía desde hace más de un año, nosotros desde el Grupo de Reflexión Rural venimos proponiendo que cada establecimiento debería tener reservorios de agua, o una laguna interior, para estar preparados ante situaciones adversas. Pero a qué sojero le vas a pedir que sacrifique 10.000 m2 para guardar agua cuando puede hacer soja, entonces la única política es el rédito inmediato”, sostuvo Jorge Rulli, experto en desarrollo sustentable y uno de los fundadores del Grupo de Reflexión Rural (GRR) al referirse a la poca predisposición de los productores para prevenir posibles pérdidas.
Por otro lado, esta situación despertó nuevamente el debate por las retenciones. Tanto Eduardo Buzzi, titular de la Federación Agraria Argentina, como el presidente de la Sociedad Rural, Hugo Biolcati, centraron sus dichos desde un primer momento en pedir al Gobierno una disminución en las retenciones y asistencia financiera para los medianos y pequeños productores. Dándole al déficit hídrico actual un tinte catastrófico que desde el Ministerio de Agricultura salieron a apaciguar inmediatamente, alegando que es errado y pronto para dar ese panorama.
“Hay que desdramatizar la sequia” dijo el ministro de Agricultura Norberto Yahuar, en un intento de poner paños fríos a los reclamos de los ruralistas, no obstante no hizo más que aumentar la polémica. Tanto dirigentes rurales como integrantes de la oposición se agarraron de los dichos del Ministro para arremeter una vez más contra el Gobierno. Para el ex Presidente de CRA (Confederaciones Rurales Argentinas) y actual diputado nacional por la provincia de Formosa, Ricardo Buryaile la frase de Yahuar fue “poco feliz”. Además, aseguró que la Ley de Emergencia Agropecuaria no sirve ya que frente al escenario actual no cubriría las necesidades de las distintas regiones productivas. Para ello, propone tratar una Ley de Seguro Agropecuario con el fin de brindar una herramienta a los productores para que ante las contingencias climáticas este seguro garantice el sustento familiar del pequeño productor y el capital de trabajo para la próxima campaña.
Cabe destacar que la ley 26.509, publicada en el Boletín Oficial el 28 de agosto de 2009, tras la gran sequía de ese año prevé un fondo de 500 millones de pesos como ayuda a los productores frente a las adversidades climáticas. Sin embargo, los productores agropecuarios manifestaron que no es suficiente y piden por lo menos 2.000 millones de dólares aún sin conocerse exactamente las cifras oficiales de las pérdidas. “En este momento la situación esta muy preocupante sobre todo en las zonas núcleo, las pérdidas totales que va a haber se terminaran de definir recién la semana que viene. Habrá que ver que pasa con estas lluvias y cuanto más se pierde” aseguró Marcelo Ocampo, consejero de Coninagro.
Por su parte, el titular del INTA, Carlos Casamiquela, en una entrevista exclusiva con el diario Página/12 se encargó de aclarar el panorama respecto de los pronósticos fatalistas que circularon durante esta semana en boca de algunos dirigentes de las entidades del sector, junto a varios diputados de la oposición. Y además, aseguró que quienes hicieron los pronósticos de la semana pasada, con la aparición de lluvia de estos días, se equivocaron ya que la situación será otra.
“La última peor sequía que tuvimos fue la de 2008. Al 30 de diciembre del año pasado, la falta de agua no tenía nada que ver con aquella situación. Esto se puede afirmar por las diferencias entre las áreas geográficas afectadas y los períodos de lluvias, entre otras razones. En 2008 había una gran mortandad de animales en distintas zonas del país, esto no ocurre ahora. Lo importante es remarcar la fecha. Al 30 de diciembre, la situación no era tan terrible como hace cuatro años, y ahora que ha llovido, menos. Pero tenemos que estar atentos a lo que ocurra de aquí a marzo. Si en los próximos diez días vuelve a llover, la situación tenderá a normalizarse” reafirmó Casamiquela. También destacó que el trigo ya terminó de cosecharse en mayor medida, prácticamente el 95% del grano pudo levantarse, que si bien los cultivos más afectados fueron el maíz y la soja, recién en diez días se contará con una valoración cierta.
La falta de lluvias afecta principalmente al sur, oeste y norte de la provincia de Córdoba, el este, sur y norte de Santiago del Estero, centro y norte de Santa Fe, y centro y norte de la provincia de Buenos Aires. Si bien la sequía afecta a muchos puntos, existe una situación individual para cada uno de los casos ya que, durante las lluvias registradas en los últimos días hay lugares en donde han caído más milímetros de agua que en otros. Según un informe elaborado por la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario en el norte bonaerense, sur de Santa Fe y sureste cordobés recibió entre veinte y noventa milímetros. Y si bien fue mejor de lo que esperaban para atenuar la sequia, aun resulta insuficiente.
INFOGRAFIA:
• Se perdió entre un 22 y 23% de la cosecha de maíz
• El 95% del Trigo fue cosechado exitosamente
• Se perdió entre un 20 y 40% de la cosecha de soja
• La sequía está afectando a los animales después de la preñez, por lo tanto no habrá faltantes de terneros
• Las principales provincias afectadas son: Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, las mayores productoras de granos y cereales del país.
• Se estima que habrá pérdidas de, al menos, 5.000 millones de dólares.


