En contra de todos los libros de autoayuda que aseguran que el primer paso para superar un problema es reconocerlo, desde que yo asumí que soy adicta a las promociones nada de eso ha sucedido.
Sil Quiñoa
En contra de todos los libros de autoayuda que aseguran que el primer paso para superar un problema es reconocerlo, desde que yo asumí que soy adicta a las promociones nada de eso ha sucedido.
Para aquellos que no lo recuerdan, les cuento que hace ya más de un año comenté que padecía de una seria patología, el llamado Síndrome 2x1, que consistía en la irrefrenable necesidad de usar descuentos en todo tiempo y lugar.
De 2010 para acá, surgió algo que destruyó mi intento por volver a ser una persona normal. Un fenómeno siniestro golpeó las puertas de mi enfermiza personalidad tendiente a aprovechar beneficios y terminó aniquilando lo poco que me quedaba de libre albedrío: Groupon. Y sus malditas ofertas diarias.
Gracias a esta nueva cadena de descuentos, en el olvido quedó esa sardina precavida y desconfiada de la 'compra intangible'. Groupon dio paso a una mucho menos perseguida a quien le importan bastante poco las preocupantes estadísticas sobre estafas en la Web.
Compra 1. Nada puede malir sal
"Pagá $25 en vez de $56 por una entrada para la película que quieras en cualquier cine Hoyts + un cucurucho de helado en Freddo"
"Para la película que quieras. Muy tentador. Encima después Freddo. Ya fue, compro", pensé. ¡ERROR!
Van a creer que exagero, pero durante los tres meses que duraba el voucher, les juro que no pararon de estrenarse películas pedorras. Posta. Estoy segura de que si hiciera una lista de estrenos, comprobaría que de agosto a octubre salieron los peores films del año. Los peores. Finalemente, terminé yendo el sábado anterior a que venza la promoción a ver una argentina, obligada, sólo para que no perder la plata. Pero eso no fue lo peor: cuando fui a cambiar mi cucurucho por uno de sambayón, la minita de Freddo me informó muuuuy tranquila que no contaban con ese gusto en esa sucursal. ¡¡Es ridículo!! ¿Acaso uno va a la carnicería, pide un bife y le dicen que "no lo trabajan"? Freddo sos impresentable, sabelo.
"$40 en vez de $80 por un batidor para capuccino Coffee Maker en Moderno Bazar"
Y TÚ puedes ser su próxima víctima.


