La Cámara de Diputados tratará hoy la reformulación a la actual ley de Derechos del Paciente que introduce el término de muerte digna, en tanto que en Senadores hay un proyecto de ley con la misma temática. Las familias que esperan por su sanción piden que se aúnen criterios.
Carla Froy
Finalmente, la temática sobre la muerte digna se ha instalado en el Congreso. En ambas Cámaras existen dos proyectos de ley para cubrir la brecha legislativa. A veinticuatro horas de que caduquen las sesiones ordinarias, se prevé que Diputados tratará la reformulación de la actual ley 26.529 sobre Derechos de los Pacientes, Historia Clínica y Consentimiento Informado que introduce, entre sus modificaciones, a la muerte digna. Por otra parte, en el Senado avanza su tratamiento en comisiones el proyecto de ley presentado por Samuel Cabanchick (Buenos Aires Proyecto Federal), que abarca la misma cuestión.
Ambas iniciativas, defienden el derecho de autonomía del paciente para que pueda decidir sobre los tratamientos a seguir y se proponen otorgarle un marco jurídico a la práctica médica profesional, que actualmente los médicos por temor a ser imputados penalmente por retirar un soporte vital, se niegan a hacerlo. Además, tiene como objetivo limitar el encarnizamiento u obstinación terapéutica que sólo prolonga agonías por medio de tratamientos fútiles (o inútiles) y que los médicos puedan manifestar su objeción de conciencia al respecto de participar o no en la aplicación de los tratamientos.
Cabe destacar que en los proyectos quedan diferenciados expresamente los conceptos de eutanasia y muerte digna para no recaer en errores ni confusiones, aunque algunos especialistas, como la jefa de la sección de Cuidados Paliativos del Instituto Lanari, Vilma Tripodoro, recomiendan ajustar un poco más los términos.
"La eutanasia es el pedido voluntario, directo y activo de una persona competente, que puede decidir por sí misma para que se acorte su vida si padece de una enfermedad terminal. De esta manera, el paciente voluntariamente desea morir y se le aplica una medicina letal, en dosis letal, para que se produzca la muerte instantáneamente", definió Tripodoro.
La profesional indicó que la muerte digna, o buena muerte, se trata de brindarle el mayor alivio tanto al enfermo como a su familia, respetando sus derechos, deseos y culturas, aliviando los síntomas físicos y psíquicos a través de una medicina curadora: los cuidados paliativos.
A través de una reunión de los comisiones de Acción Social y Salud Pública, de Legislación General, y Derechos Humanos y Garantías de la Cámara Baja se trataron los cinco proyectos que plantean cambios a la actual ley de Derechos del Paciente. El presentado por Jorge Rivas, Martín Sabbatella, Sergio Basteiro y Carlos Heller (Nuevo Encuentro Popular y Solidario), Eduardo Macaluse (Solidaridad e Igualdad) y Cecilia Merchán (Libres del Sur) fue el más consensuado.
Por medio de un predictamen titulado Modificación de la ley 26.529-Derechos del Paciente en su relación con los profesionales e instituciones de la salud-incorporación de la muerte digna se agregan una serie de especificaciones técnicas a la actual normativa. El escrito, que consta de cinco artículos, propone que el paciente en cuestión tenga derecho a rechazar o consentir los tratamientos, incluso aquellos de hidratación y nutrición. Dicho apartado causó la polémica de tres integrantes del PRO que firmaron en disidencia por considerar que, de esta manera, se está acelerando el proceso de muerte.
Cabe señalar que se prevé el otorgamiento de cuidados paliativos en el proceso de la atención. Además, se introduce la figura de un representante legal que deberá ser del vínculo familiar más cercano del paciente en lo posible y señalado por el mismo, para que tome las decisiones que sean necesarias basadas en los deseos previos del enfermo en caso de que éste se encuentre incompetente de hacerlo.
Otro de los ejes discutidos, fue la modificación del actual artículo 11 sobre las directivas anticipadas, que en el proyecto de Cabanchick ha sido eliminado debido a que su propia iniciativa contempla el apartado en cuestión. Sin embargo, los diputados consensuaron que en la ley de Derechos del Paciente la voluntad anticipada deberá formalizarse por escrito ante escribano público y en ella constarán las instrucciones del paciente respecto de los tratamientos a seguir ante cualquier eventualidad, así como la designación de un representante legal.
En este sentido, la doctora en Ciencias Sociales e investigadora adjunta del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Natalia Luxardo, señaló que es importante aclarar si la medida es gratuita o no, puesto que son trámites costosos y no todos los pacientes tienen los recursos económicos para afrontarlos.
Por otra parte, también se agregó el artículo 11 bis: "Ningún profesional interviniente que haya obrado de acuerdo a las disposiciones de la presente ley, está sujeto a responsabilidad civil, penal ni administrativa, derivadas del estricto cumplimiento de la misma". De esta manera, los médicos estarían cubiertos legalmente ante cualquier inconveniente jurídico.
Al respecto, hoy en día si un profesional de la salud accede a retirar las medidas de soporte vital, puede ser jurídicamente imputado por homicidio simple (artículo 79 del Código Penal) y, generalmente, agravado con alevosía y premeditación (artículo 80). Así lo especificó Ricardo Rabinovich, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA), durante la reunión de comisiones en la Cámara Alta.
Además, agregó: "Creo que esto es algo esencial. Todo lo que construyamos del lado civil, si no tiene la contrapartida de concretar en el ordenamiento penal de la despenalización en estos supuestos, lo que va a generar es muchísimo miedo y estrés en el sector de los médicos".
Sin embargo, el Jefe de la sección Médico-Legal del Hospital Francisco Muñiz, Ignacio Maglio, opinó que el vacío legal es un presupuesto falso pero que, a su vez, la ley es necesaria. El profesional explicó que el problema actual es la judicialización de la medicina: "Algo pasó en nuestra sociedad que las decisiones que se tomaban en intimidad con lo médicos ahora las dictaminen los jueces". En la misma sintonía, Juan Carlos Ferrería a cargo de la misma sección en el Hospital de Pediatría Garrahan indicó: "Es verdad que existe un temor en los médicos, pero ellos deben ampararse en su buena práctica que es lo que los protege".
En este sentido, el senador Cabanchick aseguró que "el desamparo no es sólo del paciente y sus familias, sino también de los doctores que se verían aliviados". Su proyecto de ley Muerte Digna tiene por objeto "regular el ejercicio de la persona durante el proceso de su muerte, los deberes del equipo de salud que atiende a estos pacientes, así como las garantías que las instituciones sanitarias, estarán obligadas a proporcionar con respecto a este proceso".
De esta manera, según consta en el artículo 2, la iniciativa tiene como fines "proteger a la dignidad de la persona en el proceso de su muerte" así como asegurar su autonomía y respetar su voluntad, incluso si el paciente dejó instrucciones anticipadas sobre los procedimientos a seguir en su testamento vital.
Si bien el proyecto de ley tiene similares características que la reformulación de la actual ley de Derechos del Paciente que se tratará mañana en Diputados, Cabanchick aseguró que dicha norma contiene tantas modificaciones que equivaldría a sacar una nueva ley. Maglio opinó diametralmente lo opuesto: "Me parece que lo que se plantea en Diputados es una mejor alternativa ya que establece la modificación varios artículos de la actual ley de Derechos del Paciente y la incorporación de la muerte digna. Eso ya es suficiente".
Por su parte, la coordinadora del Comité de Bioética del Hospital de Pediratría Garrahan, Fernanda Ledesma, celebró la iniciativa pero sugirió que de ser reflexionada y consensuada y no sacarla rápidamente. Si bien apuntó que se trata de un texto muy anglosajón, le pareció satisfactorio que una ley comience con definiciones para no recaer en confusiones. "Esta ley ayudará a los médicos a saber cuándo parar, a poner un límite. Los profesionales de la salud tienen miedo de que se los acuse por no actuar y a veces prolongan meses lo que se resolvería en tres días naturalmente", argumentó con respecto a la obstinación terapéutica.
Como indicó el diputado del Frente Para la Victoria, Agustín Rossi, existe un consenso para que mañana se le dé media sanción a la reformulación de la actual ley de Derechos del Paciente. "Pero desconozco la dinámica de la Cámara Alta", concluyó. Puesto que ambas iniciativas se juntarán en Senadores para ser debatidas. En este sentido, Selva Herbón, la madre de la beba Camila que padece de un estado vegetativo irreversible en Centro Gallego y pide la muerte digna de su hija, pidió que los legisladores aúnen criterios para no dilatar más la sanción.
"Es importante destacar que existe la voluntad política por parte de los legisladores para debatir el proyecto, más allá de lo partidario", señaló Herbón. En la misma sintonía se manifestó la periodista Sofía Caram, cuya hermana falleció hace ocho años y atravesó una situación similar, aseguró que el debate también se ha instalado en la agenda social y destacó que, en esta oportunidad, los medios han jugado un rol positivo para fomentar el debate en el Parlamento.
"Si hay derecho a vivir con dignidad, también debe derecho a morir con dignidad. Pido por favor que traten los proyectos de ley que hay o que los haga. Creo que están en deuda moral para con Melina y para con la sociedad", les escribió Susana Bustamante a los legisladores tras la muerte de Melina en marzo de este año, esa joven internada en el Hospital Garrahan que pedía su propia sedación paliativa para no sufrir dolor hasta que la muerte aconteciera.
Si las predicciones de Rossi son acertadas, el proyecto presentado por Rivas y demás autores se elevaría a la Cámara Alta. Hay rumores de que la Presidenta llamará a sesiones extraordinarias para tratar una serie de paquetes legislativos pendientes. Sólo resta esperar que la muerte digna figure entre ellos, de lo contrario habrá que esperar hasta marzo del próximo año.
Entrevistas:
Natalia Luxardo: "Debería hablarse de eutanasia y suicidio asistido"
Fernanda Ledesma: "El temor de los médicos es limitar el soporte vital"
Ignacio Maglio: `El problema es la judicialización de la medicina´
Samuel Cabanchick: `Con esta ley los médicos se verían aliviados´
Vilma Tripodoro: `Los médicos no aceptan la muerte´
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