El proyecto de Interrupción Legal del Embarazo seguirá siendo tratado en el recinto el próximo año, debido a que el presidente de la Comisión de Legislación Penal de la Cámara de Diputados, Juan Carlos Vega, negó la validez del dictamen que había anunciado días antes como favorable.
Stefania Giannattasio

El proyecto de Interrupción Legal del Embarazo seguirá siendo tratado en el recinto el próximo año, debido a que el presidente de la Comisión de Legislación Penal de la Cámara de Diputados, Juan Carlos Vega, negó la validez del dictamen que había anunciado días antes como favorable. El debate continúa dando que hablar, ya que nuevas víctimas mueren como consecuencia de abortos clandestinos e inseguros.
Según el libro “El drama del aborto” de Aníbal Faúndez y José Barzelatto: “aborto es una palabra que suscita profundas emociones en casi todos, cualquiera sea su nivel de relación con el tema e independientemente del grado de preocupación mostrado por los sociedades en que viven”. Este año por primera vez en el país el debate sobre la legalización del aborto llegó al Congreso, y se convirtió en un tema de agenda de salud pública.
“La ilegalidad del aborto es ineficaz debido a que no disuade a una mujer cuando decide interrumpir el embarazo, sino que produce una profunda discriminación social y sexual”, afirmó Estela Díaz, coordinadora del Centro de Estudios Mujeres y Trabajo e integrante de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Díaz manifestó a su vez, que la trata del aborto es “una razón de justicia social porque las mujeres que tienen recursos acceden a un aborto seguro y no poden en riesgo su vida ni su salud, en cambio a las de los sectores populares y de menores posibilidades se les practica un aborto inseguro de manera clandestina”.
Un aborto inseguro, según la Organización Mundial de la Salud, se define como un procedimiento para poner fin a un embarazo no deseado, sea realizado por personas que carecen de las aptitudes necesarias o en ámbito en el que no se cumplen lo mínimos criterios médicos o con la concurrencia de ambas circunstancias. Este tipo de abortos inseguros son la consecuencia de las miles de muertes que ocurren por año en todo el mundo, aunque como explica Díaz, las cifras son muy difíciles de llevar a cabo debido a su carácter de clandestinidad.
Por otra parte, Nicolás Laferriere, abogado, docente de la Universidad de Buenos Aires y la Universidad Católica Argentina y director del Centro de Bioética, Persona y Familia, pone en duda los miles de abortos porque considera que las cifras están infladas. Desde su postura de defensa de la vida y la maternindad, Laferriere sostiene que la vida humana comienza en la concepción, y nadie tiene derecho a decidir sobre la vida de otra persona. “No existe ningún derecho de matar a una persona”, sostiene Laferriere y considera que la opción debería ser salvar a las dos vidas siendo más amplios en la protección de los derechos.
“No es posible hacer una excepción al derecho a la vida, porque es un derecho que no admite reglamentación. Quieren ponerle una solución rápida, cuando hay que cambiar la manera de pensar y saber como podemos culturalmente salvar la vida”, argumenta Laferriere. La falta de información y comprensión es el principal obstáculo en el camino hacia una verdadera solución del drama que representa el aborto, expresan los autores de “El drama del aborto”, mientras que Díaz complementa esta afirmación, explicando que no hay que confundir el debate en torno al aborto, nadie está a favor de la práctica del aborto, sino que reclaman igualdad de condiciones para todas, que sean seguras, legales y gratuitas, en el caso que la mujer decida no llevar a cabo ese embarazo. Como también expresan los autores Faúndez y Barzelatto en referencia a las mujeres que no pueden acceder a un aborto seguro es que “su principal pecado es ser pobres, porque las ricas tienen los medios para pagar un aborto limpio y seguro, sin correr el riesgo de enfrentar a la justicia aún en los países donde es ilegal.
Sin embargo las posturas en contra del aborto consideran que dado el caso de que una mujer llegue a un embarazo no deseado, se debe acompañar en el proceso hasta dar a luz y facilitar las vías de adopción si así lo desean, ya que se tiene que “valorar el concepto de la vida”. Las consignas en contra como “No al genocidio del aborto”, consideran un homicidio la interrupción del embarazo.
“Eduación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir” fue la consigna de la iniciativa que llegó al Congreso impulsada por la legisladora Cecilia Merchán, y sectores afines a este lema se ubican a favor del derecho de autonomía de las mujeres, que “no quiere decir apoyar al aborto en términos de considerarlo bueno, sino que luchan por minimizar el número de abortos a diferencia de muchos que están en contra de las leyes a acceso de la anticoncepción y educación sexual”, como argumenta la diputada Marcela Rodríguez.
(Fotografía: Lucía Merlo)
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