Sin dudas, el Eden Park de Auckland le sienta muy bien a Nueva Zelanda que no pierde allí hace 17 años. De hecho, el último que lo derrotó fue Francia el 3 de julio de 1994 por 23-20.
Después de tanta presión instaurada antes del inicio del torneo, con un margen de error nulo, Nueva Zelanda demostró ser la mejor. Apenas un resultado podía determinar si había sido un buen certamen o no. La copa William Web Ellis era lo menos que la prensa local le pedía al plantel. Los grandes jugadores dirigido por Graham Henry demostraron su pasividad e idoneidad para encarar momentos límites.
Buenos jugadores a lo largo de la historia neozelandesa como Jonah Lomu (wing), Andrew Mehrtens (apertura), Leon MacDonald (centro o medioscrum) o Nick Evans (medioscrum), por nombrar algunos, no tuvieron la posibilidad de levantar el trofeo. El destino fue socarrón y esquivo durante mucho tiempo para con esta clase de calidad técnica.
En el lado opuesto, algunos veteranos como Richie McCaw, Daniel Carter, Keven Mealamu y Brad Thorn, entre otros, tenían ahora, en casa, la gran chance de escaparle al grupo anterior. Y vaya si lo consiguieron. A pesar de que “Los hombres de negro” no pudieron repetir su juego aceitado, manual y veloz de encuentros anteriores. En esta oportunidad les tocó defender más tiempo del que atacaron y por eso el partido se les complicó. De hecho, tacklearon más que Francia: 111 a 87.
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| El final, el desahogo después de tantos años |
Quizá si el gran medioscrum Piri Weepu habría estado más fino con los penales, el trámite del partido hubiera sido más sencillo. Por tal motivo, la diferencia entre ambos siempre fue cercana lo que le permitió a los europeos mantenerse a tiro del resultado.
La primera gran emoción de la noche neozelandesa llegó a los 15 minutos a través de Tony Woodcock. Una excelente jugada desde el line, con un bloque ofensivo adelante y otro en el fondo, le permitió al número 1 penetrar por el espacio vacío y llegar al ingoal contrario. Luego, Weepu no pudo anotar la conversión. Así se mantuvo durante los 40 minutos iniciales que se caracterizaron por muchos kicks y roce pero poca jugada clara.
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| Carter, también es un gran campeón |
Incluso, una pieza importante de cada equipo debió abandonar el campo: Aaron Cruden por Nueva Zelanda y Morgan Parra por Francia. El apertura galo abandonó tras un rodillazo de McCaw en la cabeza mientras que su par rival tuvo un problema en una de sus rodillas. Stephen Donald y Francois Trinh-Duc ingresaron respectivamente en sus lugares.
En la segunda parte, el conjunto europeo intentó tomar el ritmo desde el principio y arremetió contra la defensa local. Aun así, el propio Donald convirtió un penal que alejaba a su selección a ocho puntos.Desde allí, casi todo fue de Francia que controló la pelota, la movió de lado a lado intentando buscar el resquicio y mediante el fenómeno de Thierry Dusautoir (uno de los mejores del Mundial) consiguió el try. Tras la posterior conversión, los europeos tuvieron 33 minutos para convertir alguna unidad que le diera la victoria pero la fiereza y conducta defensiva de los “All Blacks” se lo impidieron. Finalmente, el cansancio produjo falta de ideas y ausencia de energías para ejecutar las pocas que surgía. Por eso, poco a poco, el partido fue cayendo en una monotonía.
Para el bien de los corazones neozelandeses, su seleccionado controló la pelota los últimos dos minutos. El silbato fue como una cadena que se rompió después de 24 años, como una llave que abrió unas esposas que llevaban casi dos décadas y media cerradas. Justamente a raíz de esto, la euforia, la alegría, la felicidad es lógica. El mejor equipo a nivel país de la historia quebró la racha sin títulos.
En fin, un nuevo certamen mundial llegó a su desenlace. Francia, de procedencia dudosa a la final, durante el último encuentro dejó en claro porqué llegó a esta instancia tres veces y porqué es potencia. Más allá de los altibajos que evidenció a lo largo de la competencia, Marc Livremont y compañía debían sentirse satisfechos con su actuación de hoy. Perdieron a penas por un punto contra el mejor, que también era local.
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| La alegría en su estado más puro |
Por su parte, Nueva Zelanda es un digno, correcto y merecido campeón. Dueño otra vez de la copa Web Ellis, tras haberla obtenido en 1987. Los jugadores demostraron estar a la altura de las circunstancias y se bancaron la tremenda presión con la que empezaron el torneo, aún con la gran cantidad de lesiones que sufrieron: Daniel Carter (1º apertura), Colin Slade (2º), Aaron Cruden (3º) y Mils Muliaina (fullback).
En cuatro años, Inglaterra será el nuevo anfitrión de la Copa del Mundo. Pero en el medio habrá otros partidos muy importantes de los que podrá informarse, como a lo largo de este certamen, en Desafío Continental…