Si la Davis no se ganó en esta edición, parecería que no se gana más. Si las posibilidades natas de alzar la ensaladera se escurrieron en Mar del Plata, la historia entre Argentina y el certamen más prestigioso del tenis mundial por países parece no estar entrelazada. El “fracaso” (así lo denominaron en diferentes medios gráficos, radiales y televisivos) se cobró la vida de Mancini como DT nacional, mientras que sacó a relucir las miserias de todo grupo cuando los resultados no son lo deseados.
Fabián Grillo
A boca de jarro, Nalbandian y Calleri se tomaron a golpes de puño tras el dobles del sábado. Como si fuera poco, el rubio tenista local tuvo entredichos con los reporteros internacionales y no se presentó a la conferencia de prensa post derrota en dobles, aunque pidió perdón públicamente el día lunes. “Ustedes quisieron intimidad y no nos dejaron informarle a la gente. Los tenistas españoles se mostraron contentos y nos abrieron las puertas“, enfatizó el experimentado periodista Guillermo Salatino en un mano a mano que mantuvo con el ahora ex capitán del equipo albiceleste.
Hace menos de una semana tuve la oportunidad de preguntarle a Javier Frana, ex tenista argentino y actual periodista de ESPN, si creía que la subestimación pondría “locos” a los españoles. El me contestó que sí, que el hecho del manoseo constante de la figura de Rafael Nadal, ausente, significaría un plus extra para los europeos. Lo cierto es que al igual que en la final perdida en la década del 80 ante EEUU, en Mar del Plata ha pasado algo casi idéntico: la puja de poder dentro de un grupo que ante el mínimo resbalón no se une para combatir a la adversidad.
Hay críticas para Acasuso, malestares para con la personalidad de Nalbandian e informaciones tendenciosas que señalan que el cordobés le habría sugerido a Mancini que no convocara a Cañas por una supuesta pelea. Entre tantas dudas hay una sola certeza: se fue la Copa Davis. Se fue para España nuevamente, se fue la ilusión nacional. Con estos niveles de personalismo e individualismo será complicado realizar un sueño que se torna cada vez más traumático e imposible.


