El ex jefe de Gobierno y candidato porteño celebró la fecha que eligió el PRO para las elecciones en la Ciudad, aunque admitió que el macrismo sufrirá menos el arrastre del comicio nacional.
Gabriel Soca - sitio egresados TEA
Ibarra alentó una alianza con Daniel Filmus y dijo que tiene buen diálogo con Carlos Tomada, pero sostuvo que también "hay funcionarios kirchneristas que representan a lo peor de la política". Afirmó que la gestión de Mauricio Macri fue mala incluso para “objetivos de derecha”.
¿Qué le parece que la fecha que fijó el PRO para las elecciones porteñas, el 10 de julio?
Es bueno en dos aspectos. Primero, le da certeza a los votantes y a nosotros. En segundo lugar, permite discutir la Ciudad: la gestión de Macri, el endeudamiento, la falta de inversión social, el estado de la educación pública. Ayuda a que la discusión sobre la Ciudad no sea devorada por la discusión nacional. Es cierto que Macri se definió de esta manera porque le conviene. No tiene intenciones de discutir la Ciudad, sino que teme que una ola kirchnerista se lleve puesta su candidatura presidencial y a su candidato porteño.
¿Usted se va a presentar solo?
Voy como candidato, pero fue una decisión política no definir candidato a vice para posibilitar un acuerdo con otras fuerzas políticas. Tenemos una vocación frentista, es un gesto hacia otros sectores.
¿La alianza que busca es con Daniel Filmus?
Puede ser con Filmus, o con otros candidatos.
Si el candidato kirchnerista no fuera Filmus, ¿estaría dispuesto a formar un frente con Amado Boudou o Carlos Tomada?
Tenemos más sintonía política con Filmus. Con Tomada tengo buen diálogo, pero Boudou debería desandar aquella foto del lanzamiento para buscar amplitud. De todas formas, no me meto en la interna de otros partidos. Nosotros creemos que se puede ganar la Ciudad de Buenos Aires con una opción progresista.
¿Hasta qué punto usted comulga con el proyecto nacional del kirchnerismo?
Hubo avances muy importantes en cuanto a los índices que marcan pobreza, indigencia, empleo, empleo formal. Hubo un gran crecimiento económico, pero falta avanzar muchísimo en la redistribución de esa riqueza. De todas maneras, cada distrito es distinto, y hay funcionarios “kirchneristas” que expresan lo peor de la política. Mas allá de la reivindicación de las políticas nacionales, las expresiones políticas en cada distrito no son homogéneas. A veces uno se encuentra con aquellos a los que siempre ha combatido enrolados en las filas del kirchnerismo.
¿Hay que “profundizar el modelo”?
Hay que avanzar en políticas que no se basen en la importación, sino en la exportación. En un modelo que se base en la sustitución de importaciones, apoyando la producción nacional, recuperando fuentes de trabajo. Pero también hay muchas cosas a resolver: sospechas de corrupción en algunas áreas, en algunos contratos… Si eso existe, no hay que profundizarlo sino al contrario, revertirlo.
¿El gobierno de Macri cumplió con sus expectativas?
Fue una gestión de un gobierno de derecha, y por lo tanto yo estoy en las antípodas. Pero además fue una gestión mala, porque puede ser de derecha pero buena para sus objetivos. Macri gobernó con déficit, endeudó a la Ciudad, no invirtió en obras públicas, aumentó los impuestos, generó una transferencia de recursos hacia los sectores privados. Las obras públicas por excelencia son las bici-sendas y las playas de verano, lo cual es nada en una ciudad como Buenos Aires. Hubo abandono de obras estructurales como el subterráneo. Macri desprecia lo público. A mí no me defraudó en nada, sabía que iba a ser así. En este contexto político podría haber hecho las cosas mejor, pero no fue así.
¿La única explicación es ideológica?
En algunos casos obedece a una falta de voluntad política, como en la subejecución del presupuesto para vivienda. En otros, es incapacidad para administrar los recursos. A veces cuesta distinguir entre lo uno y lo otro. Pero está claro que en lo que tienen voluntad de gastar, gastan: publicidad, recolección de residuos, bacheo, veredas, parques y plazas.
Este año son las primeras elecciones comunales. ¿En qué beneficiarán a la Ciudad?
Son una herramienta, y como cualquier herramienta se pueden usar bien o mal. Si se usan como refugio de estructuras políticas serán un fiasco, y encima costoso. Si sirven para mejorar la asignación de recursos en los barrios, para acercar a la ciudadanía a la administración pública, serán una muy buena herramienta política. Nosotros apostamos a lo segundo.
¿Qué alcance tiene su armado comunal?
Tenemos presencia en todas las comunas y estamos buscando marcos de alianzas políticas en cada una de ellas. En muchos casos se dieron naturalmente. En otros, va a costar más.
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