Lo que parecía una guerra entre dos trincheras en Río Tercero, en realidad era la explosión de una fábrica militar, la punta de una soga oculta que iba desde Argentina hasta Ecuador y Croacia. El tráfico de armas.

Bruno Sgarzini - egresado TEA

Compartir: 

Una nube cubre la ciudad de Río Tercero, mientras la gente corre de aquí para allá para ponerse a salvo de las esquirlas y balas que vuelan por los aires. Allá un hombre corre y pierde una pierna por un pedazo de metal que lo baraja en plena huída. Acá una niña de diez años no entiende nada y se esconde debajo de una cama. En el medio los alumnos y profesores de una escuela se refugian debajo de sus pupitres, mesas y lo que tengan a mano.

 

La densidad de imagen sobre lo que sucede en el aire se asemeja a si un grupo de indios americanos se pusieran de acuerdo para comunicarse a través de señales de humo en todas las esquinas de Río Tercero. A esta nebulosa se podría sumar un sinfín de armamentos que vuela por los aires y transmite un sonido de segunda guerra mundial en las calles y casas de toda la ciudad.

 

Lo que parece una guerra entre dos trincheras, en realidad es la explosión de una fábrica militar que es la punta de una soga oculta que va desde Argentina hasta Ecuador y Croacia. Una soga que juega por fuera de la imparcialidad acordada por el presidente de la época dorada de los pantalones tiro alto y de las polémicas en los bares. El tráfico de armas.

 

El beneficio del país provocó que parte de Río Tercero se retire a la casa de un familiar de un pueblo o una ciudad vecina. Los que se quedaron vivieron con la certeza de que algo nuevo iba a ocurrir. Como las relaciones amorosas que van a dos puntas, el protagonista espero que las víctimas no se dieran cuenta de que el engaño.Así fue que 21 días después, una nueva explosión llenó de humo la atmosfera para recordarles el porqué eso era tan importante.

 

El honor del país se llevó puesta a siete personas y dejó 300 heridos. El honor tapó un negociado. El honor se transformó en dos explosiones y destruyó las casas cercanas a la fábrica de armamentos. Entre medio puso a prueba la paranoia de los vecinos de la ciudad de Córdoba. La imagen mediterránea plagada de arboles, llanuras y campos verdes mutó a la de un pueblo ecuatoriano empantanado en medio de una guerra.

 

Las calles estaban repletas de perdigones, esquirlas y cabeza de proyectiles, como si un chacarero hubiera repartido maíz en un gallinero. Algunos postes de luz caían de tal manera que cortaban el paso o quedaban apoyadas encima de paredones a la espera de que el obrero de hormigón cediera a su voluntad de derribar todo lo que estuviera a su alcance.

 

Una parte de las casas quedaron en forma de iglesias de naipes por el declive de las paredes, otras ya no sólocapturaban rayos solares a través de las ventanas y un último grupo había perdido su número de registro para pagar los impuestos municipales, provinciales y nacionales.

 

La misma división corría para las personas que sufrieron la explosión como un antes y después en su vida personal. El hombre que perdió su pierna mientras intentaba esconderse de las esquirlas quedó con un odio y resignación ante el Gobierno y Estado que todavía hoy le perdura. La niña de diez años que se escondía debajo de una mesa tiene el recuerdo marcado de los ocho años en que no se tiró un solo petardo durante las fiestas y asume que eso ya es pasado. Los profesores y alumnos de la escuela que se refugiaban debajo de sus mesas consideran que es imposible instalar una fábrica de armamentos similar a la que antes existía. Ellos son los más representativos.

 

Río Tercero fue la muestra masiva de la formula que usaba el bailarín de danzas árabes para ocultar las cosas que afectaban sus largas perfomances. El caso Cabezas, la muerte de Carlitos JR, los “misteriosos” suicidios de ex colaboradores y la explosión de la fábrica armas contenían el mismo cóctel: Un caso, una hipótesis, una oscuridad, un hueco, un final sin resolver. Una escena en un tren en la que alguien asesina a otra persona en el medio de la oscuridad de un túnel sin que nadie vea su rostro.

 

Así el presidente que importó miles de productos chinos, había trasladado una guerra a Córdoba con una convertibilidad en muertos y heridos, pero con altos costos para el hombre común. Otra vez había repetido la formula de su modelo. Nacía el primer pueblo que vivía las consecuencias en carne propia, el primer pueblo que despertaba del menemismo.

 

 

 



Palabras claves: Río Tercero, menemismo

No se encontraron Artículos relacionados

No se encontraron Blogs relacionados

No hay comentarios en este Articulo



TU COMENTARIO

IMPORTANTE: Los comentarios son moderados y no se publicarán inmediatamente, no republique si no los ve. Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y no representan necesariamente la opinión de Blogsdeteaydeportea.com. Todos los comentarios anónimos ofensivos o injuriosos serán borrados.


Nombre:
E-mail:
Comentario:
Validar:

Ultimos 10 Blogs
  • Buenos Aires Digital [Cultura+Arte]
  • Alternativos100.com
  • Plaza Vacía
  • El ruido en el hormiguero
  • Piramide sin invertir
  • Juez Cambio
  • El charco como testigo
  • Otra Ideota...
  • Pasión de otro planeta
  • SBEN Fútbol