Oscar Conti, o mejor dicho, Oski fue uno de los ilustradores humorísticos más importantes en el siglo XX. “Rompió con cierta tradición: los que enseñaban en esa época tenían una estructura geométrica del dibujo. Él empezó con un trabajo casi feo, muy infantil que con el tiempo se fue desarrollando en un estilo personal, imposible de copiar. Era absolutamente imposible imitar a Oski porque era como autodenunciarte como plagiador”, comenta su colega Jorge León Limura.

Según Carlos Garaycochea, un referente indiscutible de la profesión, “Oski fue el Steinberg argentino, un tipo que señaló el nuevo rumbo que había en el dibujo de humor en la gráfica. Aún hoy en día, hay dibujantes en Europa que tienen todavía influencias de él”. También coincide en esto Carlos Loiseau (Caloi): “Fue uno de los grandes dibujantes de la Argentina, que a través de sus creaciones se dedicó a recrear todo el universo: creó cielos particulares, pájaros y árboles nuevos, personajes con la genialidad con que Dios podía haber creado el mundo”.Clemente, su famoso personaje, estuvo influenciado por los dibujos de Conti. “Tengo una síntesis: un poco de él y un poco de Copi, que hacía una especie de pato que dialogaba con una señora sentada”, confiesa.
Si bien ya había trabajado en varias revistas como Vea y Lea, Cabalgata y El Hogar, su carrera fue en ascenso a partir de su participación en Rico Tipo, en la que publicó “Amarroto”, su único personaje de tira cómica, así como también páginas de chistes gráficos e ilustró textos de César Bruto en la sección “Versos y noticias”. “Él unía el dibujo al absurdo de sus chistes, sobre todo cuando se puso en sociedad con César Bruto, que hicieron una dupla que no se repitió más”, recuerda Garaycochea.

Nacido en 1914, Conti editó y dibujó su propia revista: Los cuadernos de Oski. Sin embargo, trabajaba más en Europa realizando ilustraciones para libros y diseños publicitarios que en Argentina. “Acá no tenía donde publicar porque se había dedicado a los libros, sobre medicina, deportes, temas históricos. No era un dibujante como nosotros que trabajamos sobre la actualidad, sacando de la cosa cotidiana el tema para el chiste del día”, analiza Limura. Entre risas, Caloi relata: “Tuve el gusto de recomendarlo inclusive en algún medio cuando frecuentemente se quedaba sin laburo”.
Según alguna vez expresó Oski, el humor “en el fondo es una canallada, como reírse de las fotos viejas de la familia, pero es que el humor siempre se basa en el dolor, la tristeza, el ridículo; es una manera de sobrevivir a la angustia”. No obstante, Carlos Garaycochea no le cree: “Alguien que haya repartido el humor como lo hizo Oski ha dicho eso como una humorada”.