La próxima vuelta de Juan Román Riquelme a las canchas luego de una larga lesión y de los excesivos pedidos de hinchas para su pronta recuperación vuelve a poner en jaque la cantidad y calidad de enganches en el fútbol argentino.
Leandro Carballo - estudiante TEA
El último amague. Ha dejado atrás el quiebre de cintura y la velocidad en el pique corto pero ante la escazes de jugadores de buen pie el burrito Ortega sigue siendo un jugador clave. Aunque la experiencia no reemplace todo el talento nato, a River le es suficiente los destellos de técnicos de Ortega y su rápido pensar para generar profundidad en ataque. Los años le pesan y la cabeza es cada vez más importante.
De menor a mayor. El colombiano ha demostrado una continua adaptación al fútbol local. Fue creciendo su nivel en la medida en que acomodo su juego en dejar de lado la individualidad. Busca asociarse con quien mejor técnica tenga en base al toque corto. Su físico le es provechoso para alejar y sacarse rivales de encima. Mucha técnica y gran potencial a futuro lo convertirían en revelación del torneo.
Fue uno de los preseleccionados de Maradona para el último mundial y siempre pretendido en el extranjero al finalizar de cada campeonato. Hábil, ágil, veloz, con despliegue, buen remate. Estas características lo hacen un jugador más que codiciado. No es el enganche tradicional sino más bien un volante media punto con mucha llegada al área y al gol. No suele ser la cabeza del equipo durante todo el partido pero sabe que momento aprovechar para acelerar y desequilibrar hacia la meta rival.
Las lesiones le hicieron imposible alcanzar su techo. En su mejor momento sufrió dos roturas de ligamentos continuadas con un periodo de seis meses intermedio. La rodilla débil y físico nunca plenitud le quitaron la gran agilidad, destreza y velocidad con la que contaba. Ahora reemplaza esas cualidades, en su rol de neto de conductor, con inteligencia y sagacidad. Colocarse en el lugar indicado de la cancha, brindar el pase justo y saber cuando y como conseguir el foul. Como el resto de los enganches sus técnica y visión de juego serían mucho mejor aprovechados si tuviera algún otro jugador de buen pie con el cuál asociarse.
¿Que tendrá el petiso? Agilidad, rapidez, desequilibrio y como demostró en la final ante Huracan el oportunismo de estar en el lugar indicado en el momento justo. Aún sin ser un enganche neto no le pesa la diez. Su rol se encuentre en juntarse con el resto de sus compañero para generar juego y cuando no romper filas en función de ataque.
Juan Román Riquelme
El último enganche mundial. Sin dudas el mejor de la ´ultima década, deja en evidencia la falta de jugadores como él. Técnicamente superior, de excelente pegada, capaz de ponerse un equipo al hombro. Con una visión organizativa del juego siempre adelante a cualquier otro jugador. Aprovecha el juego corto en avance hacia la meta y su gran capacidad de tenencia de pelota. Poner la pelota bajo la suela su especialidad.
Hay Penales presenta su primer vídeo editado en equipo:
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