Un grupo de clubes de la URBA endureció su posición de rechazo a los rugbiers rentados de la UAR; Hindú no quiere ceder a Agulla para jugar en los Jaguares y encendió otro conflicto
Por Jorge Búsico - Director DeporTEA
Cuando en febrero del año pasado la UAR lanzó sus planes de alto rendimiento y, con ello, una plataforma doméstica para alistar a jugadores rentados en el campo internacional, se le preguntó al entonces presidente, Porfirio Carreras, si la URBA iba a aprobar esta nueva situación interna. "Todas las Uniones del país están de acuerdo", contestó el hombre que, precisamente, había llegado al sillón máximo del rugby argentino, como todos sus antecesores, con el voto de los clubes de Buenos Aires. Ese escenario pronto tuvo su primer cimbronazo. En mayo, la mayoría de los clubes de la URBA se manifestó en desacuerdo con la propuesta de la UAR, y en una asamblea se decidió que a los jugadores convocados para el Pladar sólo se les iba a permitir jugar en sus equipos hasta el 31 de diciembre de 2009. Luego, debían optar por uno u otro. Muchos adujeron falta de información al respecto. En cambio, el resto de las Uniones fue de la mano con el proyecto anunciado por Carreras.
A partir de ahí se produjo una fractura nunca soldada y que, hoy, con el horizonte de la competencia internacional muy avanzado y concreto (léase diversos torneos con los Jaguares y, especialmente, un 2012 con los Pumas jugando junto a los gigantes del Hemisferio Sur) aparece extremadamente complicada de acordar.
En el medio hubo otros movimientos de poder. A fines de ese 2009, la URBA perdió por primera vez en su historia la conducción de la UAR. Más aún: quedó en minoría dentro del Consejo. Y después de un verano caliente como pocos, los clubes de Buenos Aires volvieron a reunirse en una asamblea extraordinaria, celebrada en abril, para debatir otra vez qué hacían con el Pladar. Allí resolvieron extender la prórroga hasta el próximo 31 de diciembre. Eso está firme, y para modificarlo se necesita otra asamblea que reúna más del 60 por ciento de los votos.
Con la renovación de autoridades por delante (no hay fecha establecida, pero sería antes de fin de año), el ambiente en la URBA volvió a convulsionarse y, por ende, repercutió en el Pladar de la UAR, que aparece como la punta del iceberg del conflicto. Entonces, retornaron las cartas, los cruces vía web, las desconfianzas, y acciones, de uno y otro lado, que les van ganando a los discursos. La más reciente, que no promete ser la última, trata sobre la convocatoria de los Jaguares para una minigira de dos partidos en Rusia, en el medio de las definiciones de los distintos torneos. Caso testigo: el pedido que Hindú elevará a la UAR para que desafecte de esa lista a Belisario Agulla.
Hindú, hay que decirlo, es uno de los clubes que encabezan el movimiento que no acepta el Pladar dentro de la URBA. Un grupo que arrancó con una dura carta que firmaron 20 clubes y que en los últimos días, tras una reunión en el CASI, sumó al menos otros tantos adeptos. Existe otra fracción, que seguramente dará a conocer su punto de vista en las próximas horas.
Si uno analiza el fondo de lo que se discute, las coincidencias son mayores a las discrepancias. No así en los tiempos y en las acciones. Lamentablemente, no funcionó el dialogo. Y así estamos, a la vera de la fractura definitiva.
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