El universo faceboock, twitter, myspace y demás artilugios está mostrando su verdadera cara, es decir, cara de nada, de soledad, de tristeza y vacío fantasmal.
Luis Gruss - docente TEA
Un alumno de periodismo me lo advirtió. "No hables mal de los celulares en clase -dijo-. Vas a perder popularidad". Sé también a qué me arriesgo ahora, acá, hablando mal de las redes sociales. Quizás este blog pierda a todos sus adherentes en este mismo instante. Pero me parece que ya es hora de despertar. El universo faceboock, twitter, myspace y demás artilugios está mostrando su verdadera cara, es decir, cara de nada, de soledad, de tristeza y vacío fantasmal. Estamos todos ahí con millones de falsos amigos, seguidores falsos que siguen a falsos ídolos que cuentan en twitter falsamente qué están haciendo ahora en 140 caracteres. Es un buen ejercicio de escritura, me dicen. Decir mucho en pocas palabras. No creo. Para eso están los mensajes de texto o un simple cuaderno escolar. Estamos todos chateando, mandando emails para no levantar el teléfono (para no ver a nadie), siguiendo secretamente a personajes remotos o leyendo, también de manera furtiva, este blog o cualquier otro. El mundo sin embargo sigue estando ahí afuera. Con frío y todo sigue estando. Hay vida real, libros reales, bosques reales, mares reales, hombres y mujeres con genitales de verdad. Hay un montón de cosas que hacer y no sé quién, ahora mismo, está subiendo una foto suya al facebook para que la vea ¿quién? ¿por qué? ¿para qué? Dirán que soy un troglodita, un viejo choto, un anticuado, un pobre tipo incapaz de disfrutar de las brillantes novedades. Así será. Ya es hora de despertar y apagar todas las máquinas. Esa es mi propuesta. Apagar las máquinas. Red social. Trampa social.
L.
Palabras claves:
redes sociales



