Dice la estadística que el fracaso en los resultados de los equipos sudafricanos es abrumador, y en cambio el de los sudamericanos mejor no puede ser. *

Guillermo Blanco - Director DeportTEA

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Por Guillermo Blanco (desde Sudáfrica)

 

Ya no vale tanto el triunfo de Brasil porque en el segundo gol hubo una o dos manos de Luis Fabiano. Una lástima, porque ese sombrero no merececía ser arrugado por alguna infracción ni por ninguna chicana agorera. Pero cuidado que tampoco cabía en el partido ante Costa de Marfil la salida cabizbaja de Kaká tras su injusta expulsión producto de la teatralizacion de Keita.

 

Es como si por dos manotazos, en caso de que hayan sido intencionales, se quisiera minimizar como a una página de internet la victoria por 3 a 1 ante un rival que fue siendo desgastado con toque y toque, aunque a la hora del resumen uno deba conformarse con escasas tres o cuatro llegadas que no obstante le alcanzarán para ganar. Y esto no es nuevo. Tampoco lo era cuando en la fría noche rosarina le dejara la pelota a la Argentina para de vez en cuando acordarse de la historia y olvidarse de su técnico, para definir el encuentro eliminatorio.

 

Son los tiempos que corren. Tampoco estuvo España a la altura de sus posibilidades a priori ante Suiza, y sin embargo el cheque en blanco está sobre la mesa, aunque el papel se haya chamuscado en parte por la cantidad de partidos en el lomo con el que bajó a último momento en Sudáfrica. Y ese cansancio se puso en evidencia ante una Suiza que aprovechó el momento y ahora deberá reivindicarse para que el fútbol respetuoso de sí mismo tenga un garante durante el mayor tiempo posible.

 

Parecería que nos fuimos del tema central, esta victoria contundente de Brasil. Pero todo forma parte de lo mismo, de la defensa a ultranza del juego, de la pelota al pié, del respeto inmaculado por el deporte mayor, al que –sirve reconocer- el mismo Brasil ha veces suele adormecer toqueteando atrás y desperezándose apenas un par de veces para definir. Y buenas noches.

 

Brasil va mostrando algunas de sus cartas, o quizás todas. Esta noche era brava porque los marfileños llegaban con su cacique mayor al frente. Pero Drogba, a pesar del gol y de algunas apariciones importantes, no fue aval suficiente para quedarse con una batalla clave para que los de su continente prevalecieran aunque en forma leve.

 

Podrá gustar un Kaká tan retrasado, pero la cercanía de Robinho le da un horizonte que puede llegar a la zona del gol, como cuando habilitó a Fabiano en el primero o a Eleano en el último. Con eso basta, y no hay que olvidar que en el banco no está ningún referente del jogo bonito con el cual encantó al mundo entero.

 

Dice la estadística que el fracaso en los resultados de los equipos sudafricanos es abrumador, y en cambio el de los sudamericanos mejor no puede ser. Y no está mal, sigue demorándose la explosión de aquellos, al tiempo que los nuestros bajan la velocidad crucero para esperar su desarrollo. Con más incógnitas que certezas Chile, Uruguay –a pesar de Forlán-, y un Paraguay evolutivo, y para el final, que no es lo último, una Argentina motivada como nunca y con algunas individualidades del medio hacia delante que permiten suplir la falta de juego si es que de resultado se trata. Claro que se podrá decir que la motivación es innata, lo mismo que la cocentración y, como afirman los que saben, no se sabe de ningún jugador que piense en la noche posterior al partido mientras se esté jugando el mismo. Pero Argentina ya tiene acostumbrados a todos a las sorpresas, gratas o no. Y cualquier especulación podrá toparse con la contraria, con los resultados consumados, mostrados al instante al internet y en la tinta del papel con un poco de demora. Si los Messi, Tévez y compañía siguen creciendo, y en el medio se encuentre un fútbol sinónimo de Bolatti y o Verón más conductor, podrá trascendetr, pero no mucho. La falta de laterales ofensivos y algunas dudas atrás tiran el caballo adelante y el alma para atrás, como decía Yupanqui.

 

Mientras tanto Europa se hace anunciar con una Holanda imposible de comparar con la de los años dorados aunque mantiene el estilo y resabios de esa circulación admirable. Habrá que darle crédito y esperar ansiosos lo que pueda dejar esta España ya instalada de este lado del fútbol, y no negar las posibilidades de Alemania, de Inglaterra e Italia –la historia obliga- y en menor nivel Francia, Portugal y Suiza. De los asiáticos las Coreas parecen una y en Japón no termina de amanecer.

 

Eslovenia es más que Eslovaquia, le empató a Estados Unidos y a antes Argelia, pero tampoco hacen constar en actas sus razones para que el futuro les sea demasiado grato. Habrá, siempre lo hay, alguno que se escape del pelotón inicial hasta que las chicanas del futuro los acomode en esta carrera que arrancó con algunos tosidos en los carburadores. A medida que pase el tiempo, las gomas se afirmen y los motores se compriman, se verá a los que se vayan acercando a la bandera a cuadros del 11 de julio, y a los que queden con los motores humeando a un costado.



Palabras claves: sudáfrica 2010, Mundial, Brasil,

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