¿En base a qué criterios ganan películas en los festivales? Ya hablamos en este blog de El secreto de sus ojos. Dijimos que resume la quintaesencia de la argentinidad.
Luis Gruss - profesor TEA
Admitimos que es un film bien hecho, políticamente correcto, narrativamente impecable. Villamil es preciosa (es mi amiga y también por eso lo digo), Darín un genio, Francella -nacional y popular- compone un gran personaje. Hay morbo para todos los gustos. Mujer violada, buen cuerpo y desnuda, un hombre muestra su miembro en primer plano y, por si fuera poco, el estadio de Huracán se ve espectacular. Hay denuncias justas, final feliz, justicia y memoria. La comunidad no tiene motivos de queja. Pero alguien debe decir (¿no están para eso los blogs?) que la película de Campanella es vulgar, inocua, cursi por donde se la vea. Sus protagonistas repiten la palabra pelotudo quinientas veces. Y eso alegra al público sediento de realidad. Boludo, culo y todos contentos. El segundo caso sorprendente es la película portuguesa Aquel querido mes de agosto, dirigida por Miguel Gomes. Fue la mejor para el Bafici 2009 y para tres o cuatro festivales más. Eso, sin embargo, no impide que la película sea la peor que vi en años. La mejor, en cambio, se llama Del olvido al no me acuerdo. Su director es el mexicano Juan Carlos Rulfo, hijo del autor de Pedro Páramo. Nunca ganará el Oscar. Pero es la mejor de todas.
L.


