“Fue como si el grupo lo hubiéramos elegido nosotros”, tiró Bilardo, desde el lugar de los hechos. “En un Mundial, no hay rivales fáciles”, aseveró Maradona desde la Argentina. Cada uno tiene su cuota de razón en el asunto.
Juan Pablo Veli
Porque si observamos a Nigeria, Corea del Sur y Grecia, encontraremos que tienen pocas individualidades aisladas de jerarquía -Obi Mikel, Martins, Ji-Sung Park, Chu-Young Park, Gekas y Karagounis, por nombrar algunos- y que no son potencias ni miembros de elite que puedan causar terror. Pero si llegaron al cupo de 32 participantes de Sudáfrica 2010, por algo será. Ahora, bien, que sean sencillos rivales o no, dependerá exclusivamente de superar a la adversidad número uno que tiene la Selección: sus propias limitaciones (que son varias) y conseguir una entidad real de equipo.
En la previa, no son contrincantes de fuste, pero la verdad es que esta Selección argentina no tiene derecho a subestimar a nadie ni desmerecer el nivel de ningún país. A falta de casi siete meses para el debut en Johannesburgo, hoy todos son cuadros complejos para el desarticulado conjunto de Maradona y no hay partidos sencillos. Todo le cuesta. El primer desafío a afrontar será convertirse en un equipo con forma e intención definida. Con el presente actual, sólo el poder de las individualidades nos pone escalones por encima de las Super Águilas, los Tigres de Asia y los helénicos.
Dejando de lado las miserias de la Selección, es positivo no tener que cruzarnos que ninguno de los principales cocos desde el arranque. Es cierto, como diría Pagani, hay un axioma que manda que para ser campeón del mundo hay que ganarle a todos y estar preparado para la máxima exigencia. Verdad. Pero si los tres primeros partidos no son infiernos extremadamente dificultosos, los triunfos sólidos te pueden reforzar la moral, ayudarte a tomar dosis de confianza y a terminar de acomodarte para que todas las piezas estén en su lugar y el funcionamiento vaya aclimatándose. Luego de esa primera instancia, ahí sí, hay que estar preparado para todo.
Está todo muy parejo, salvo España (conjuga estética y efectividad) y Brasil (sólido, seguro, armado y goleador), no se distinguen otras selecciones que se destaquen con ímpetu sobre el resto del pelotón. Nigeria y Corea del Sur se clasificaron invictos, pero la calidad de sus oponentes no era precisamente estruendosa. Los africanos buscan técnico nuevo -Le Roy y Mancini, candidatos- y el entrenador de los coreanos, Jung Moo Huh, debió sufrir duras críticas durante las eliminatorias. Grecia, con la conservadora fórmula de Rehhagel, supo tocar el éxito en la Eurocopa 2004, pero luego no clasificó al Mundial de Alemania 2006 y fue eliminado en primera ronda de la Euro 2008, tras un papel paupérrimo. La dificultad de la primera fase será pura responsabilidad de que (esperemos así sea) Maradona le encuentre la respuesta a su Selección.
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