La peluca que Andre Agassi utilizó en 1990 ya es una especie de espada de Excalibur.
Jorge Viale - egresado Deportea
Andy Roddick la adoptó para uso propio y piensa emplearla para volver a desafiar a los guerreros más encumbrados (cuidado, Andy, que no le sirvió mucho a Agassi parece…).


(vía Twitter de Roddick)
Roddick se puso la peluca y dientes postizos en la celebración de Halloween (paso un aviso ya que estamos: basta de festejos por estos lados de esa fiesta tan ajena, por favor…), antes de cocinar con amigos en su “humilde” morada. Su Brooklyn Decker, su esposa, eligió una versión desaliñada.



(Walk of Shame refiere al caminar de la mañana siguiente de una noche “agitada”).
Mientras Roddick se divierte y los colegas de Agassi dieron su parecer sobre el asunto “crystal meth”, voy a opinar brevemente sobre una cuestión que completa el post anterior, sobre el tema “contar cosas para vender el libro”.
Me resulta un poco inocente la posición esta de “ehhh, dice todo para vender, habla ahora porque lo quiere vender…”. Podemos debatirlo si quieren, como si fuera un tema realmente importante…
Agassi comienza a escribir su autobiografía…
a) …¿porque quiere contar cosas?
b) …¿o porque lo quiere vender?
Asumo que contestaríamos que Agassi quiere las dos, pero teniendo en cuenta los 31.152.975 dólares en ganancias oficiales, quizá triplicados o quintuplicados sumando otros rubros, concluyo que primero quiere contar y después se ocupa de la venta. Las ganas de sacarse el peso de encima o simplemente relatar y escribir (o dictar al que escribe) son anteriores.
Luego, en este mundo capitalista, el libro ya no es sólo tal: es libro y también producto. Debe ser vendido.
Entonces la venta tiene una estrategia, que es ir lanzando revelaciones-bomba en grageas, utilizando a los medios europeos y estadounidenses más importantes. Acá es donde no veo mal que Agassi nos diga esto “para vender”. Pero asumo, sólo porque no creo posible lo contrario, que Agassi no pensó desde un principio en contar la historia entera para vender, sino que pensó en relatar su vida, sus verdades (o algunas), lo más difícil que debió enfrentar (mala relación con padre, drogas, casamiento no deseado) porque se lo quería sacar de encima, o porque venía en su combo. Vender el libro viene después.

La duda siguiente me parece para otra discusión: ¿Habría contado esto Agassi de no haber libro? No tengo la menor idea y no sé si sirve tirar hipótesis. Quizá no lo habría hecho.
Asimismo, también habría sido ideal confesar lo de las metanfetaminas en el momento del hecho… Habría sido mejor no mentir, pero la opción de contar el delito no le resultó válida en el momentos de confusión. Ante esto, arrepentirse tarde y contarlo, blanquearlo, también tiene su valor, menor pero lo tiene.
Y lo grosso del asunto, repito, es cómo se lo perdonó, cómo no fue castigado. A eso se debe apuntar.
Justo que discutimos sobre Agassi y su libro, Serena Williams presentó ayer en Londres uno propio… “Serena Williams, My Life, Queen of the court”. (”Mi vida, La Reina de los courts”, por no decir “de la cancha que suena feo”).


(fotos: Getty Images)
Ella también tiene momentos duros para contar, como el asesinato de una hermana… Ojalá no se pierda en relatar sus pulsiones consumistas, la necesidad de ir al shopping de cualquier ciudad del mundo que visita. No creo que lo haya hecho.
Links para entretenerse un rato
Buena recopilación de opiniones sobre la confesión de Agassi y las drogas, imperdibles Becker y Safin, también aparecen Federer y Nadal.
Tim Henman en Twitter: “Sabía lo de la peluca de Agassi. No lo divulguen…”.
Andy Murray: “Nadie quiere drogas en el deporte, pero todos cometemos errores”.

Martina Navratilova: “Ahora no sirve contarlo. El les ganó a otros jugadores cuando debía estar suspendido”.
Pete Bodo y las autobiografías: las que dicen todo y las que dicen nada. Comparación con la de Sampras.
Agassi se confiesa y sus negocios no se alteran, en Gantmanblog.
Sergei Bubka: “Agassi tiene que ser castigado”.
A todo esto, ¿qué pensará Sampras?


