Andre Agassi realiza una confesión histórica en la autobiografía titulada Open (Abierto), que aparecerá el 9 de noviembre.
Jorge Viale - egresado Deportea
El ex N° 1 admite haberle mentido a la ATP en 1997 -su peor año, cuando jugó poco y salió del top 100- y haber consumido metanfetamina, o cristales (crystal meth, en inglés), uno de los componentes del éxtasis. La noticia fue revelada ayer por el New York Daily News y la edición de hoy del Times británico contiene la confesión contada por Agassi con detalles, que traducimos a continuación…
Agassi recuerda estar sentado con un asistente, al que llama Slim…
“Slim está estresado también… Me dice: “¿Quieres volar conmigo? Con qué? Gack. ¿Qué demonios es Gack? Crystal meth. ¿Por qué lo llaman Gack? Porque es el sonido que haces cuando estás volado… Te hace sentir como Superman, amigo”.
“Como si las palabras surgieran de la boca de otro, me oigo decir… “¿Sabes qué? Al diablo… Sí, volemos (traducción de ‘Fuck it, yeah, let’s get high’)“.
“Slim tira una pequeña pila de polvo en la mesa de café. La corta y la aspira. La corta de nuevo y yo aspiro un poco. Me reclino en el sillón y considero el Rubicón (aquí Agassi usa una figura histórica, el río que Julio César dudó en cruzar, porque hacerlo significaba iniciar una guerra civil) que había pasado”.
“Hay un momento de arrepentimiento, seguido de una vasta tristeza. Luego viene una corriente fuerte de euforia que barre con cada pensamiento negativo en mi cabeza. Jamás me había sentido tan vivo, tan optimista, y nunca con tanta energía”.
“Me invade un desesperado deseo de limpiar. Recorro mi casa, limpiando de principio a fin. Desempolvo los muebles, frego la bañera, hago las camas…”.
A mediados de año, cuando caminaba por el aeropuerto de La Guardia, en Nueva York, Agassi recibió el llamado de un médico de la ATP.
“Hay como una fatalidad en su voz, como si estuviera por contarme que me estoy muriendo. Y eso es exactamente lo que me dice”.
Agassi supo que había dado positivo en el control. “Me recordó que el tenis tiene tres clases de violaciones al código antidoping… Clase 1, las que mejoran el rendimiento y conllevan una suspensión de dos años… De todas formas, la metanfetamina sería un claro caso de Clase 2, droga recreacional…”. Significaría una suspensión de tres meses.
“Mi nombre, mi carrera, todo estaba en juego. Lo que había logrado, por lo que había trabajado, podría significar nada en muy poco tiempo. Días después, le escribí una carta a la ATP, llena de mentiras mezcladas con pizcas de verdad”.
“Allí dije que Slim, a quien había despedido, era conocido por su adicción, que mezcla las anfetaminas en sus bebidas, lo cual era cierto. Y llegué a la mentira central de la carta, en decir que accidentalmente tomé una de las bebidas de Slim, tomando sus drogas sin quererlo…”.
“Me sentí avergonzado, por supuesto. Me hice la promesa de que la mentira era el final de esto”.
La ATP revisó el caso, y lo dejó pasar.
¿Qué trae aparejado esto? Habrá que ver las repercusiones sobre “tapar” un doping por parte de la ATP y, yendo a los casos argentinos, la noticia refuerza esta idea conocida de trato desigual entre las figuras y los demás casos.
Porque… ¿la explicación falsa de Agassi no les recuerda a algún caso argentino?





