En esta noche de viernes de película, CASI se clasificó a la final del URBA Top 14 y el próximo sábado definirá la Copa Volkswagen con el ganador del duelo que este sábado sostendrán Hindú y La Plata.
Jorge Búsico - Director DeporTEA
Si algo le faltaba a esta noche de corazones calientes y humanidades empapadas y tiritantes, fue ese final en el que nadie sabía bien qué estaba pasando. CASI festejaba el triunfo y Alumni protestaba un supuesto empujón adentro del ingoal de Franco Fasano a Martín Bottini. La emoción, el agua, el viento y el frío hasta terminaron confundiendo al árbitro Hernán Filomena, quien primero amagó con terminar todo 30 segundos antes y luego dejó seguir cuando la chicharra ya había sonado.
En esta noche de viernes de película, CASI se clasificó a la final del URBA Top 14 y el próximo sábado definirá la Copa Volkswagen con el ganador del duelo que este sábado sostendrán Hindú y La Plata. Fue un justo ganador, pero también lo hubiese sido Alumni si el marcador quedaba de su lado. Privó, al final, la extraordinaria defensa que ofreció el Atlético, con una labor monumental del pack, especialmente de dos de sus integrantes: Pablo Gambarini y Santiago Sanz.
Una semifinal sin tries, sencillamente porque el partido se disputó bajo todas las condiciones adversas que puede presentar el clima. Un viento infernal en el primer tiempo, a favor del CASI, y un diluvio y un frío pavorosos en el segundo. Un enorme desafío también para las cerca de 6 mil personas (menos de la mitad de la capacidad) que se animaron a la aventura y que además de empapados, concluyeron con sus corazones en la boca.
Un partido en el que los análisis no cuentan. Los dos jugaron con una entrega notable y si el CASI ganó fue porque en un momento crucial del test mantuvo la cabeza más fría. Ese desequilibrio llegó promediando el segundo tiempo, cuando parecía que Alumni estaba a tiro de igualar el 0-9 con el que se había ido al vestuario.
Dos penales del chico Santiago Gonzalez Iglesias dejaban la chapa 9-6 cuando todavía quedaban 29 minutos de semifinal. Pero, enseguida, Agustín Figuerola acertó su cuarto penal y un instante después el pilar Diego Lamelas vio la amarilla por un tackle alto a Sanz. Ahí, el CASI salió de su campo, sus forwards fueron para adelante y la pareja de medios empezó a funcionar más aceitada. Hasta que Martín Landajo clavó un soberbio drop que pareció un golpe de nocaut para el equipo de Tortuguitas.
Pero cuando Alumni volvió a tener 15, se le fue al humo a su rival. Los embates de su capitán, Miguel de Achával, contagiaron al resto y otro penal de González Iglesias lo puso de nuevo a 6 puntos, con la ventaja de que lo favorecía el empate. Entonces, el CASI, a puro corazón, extremó su defensa. Una serie de scrums en las últimas yardas del Atlético presagiaba un final para cualquiera.
En el último, y cuando la chicharra ya había sonado, el CASI ganó la pelota retrocediendo y Agustín Figuerola quiso sacarla hacia el fondo. Pero en el camino, la ovalada rozó en un compañero y picó adentro del ingoal. Bottini ganó la carerra, aunque terminó contra los carteles junto a Fasano, que se lo llevó puesto. No hubo video-ref (pese a que se instaló una enorme pantalla sobre una de las esquinas del ingoal que da a la calle) y fue imposible saber si el wing de Alumni estaba ya afuera de la cancha.
Con viento a favor, CASI sacó en el primer tiempo una ventaja que parecía exigua ante un Alumni que había jugado mejor. Luego, hay que decirlo, el clima le pateó en contra a los de Tortuguitas. Cuando ingresaron a disputar el segundo, el viento había amainado y, en cambio, el nuevo protagonista era el diluvio. Y en esos últimos 40 minutos, Alumni falló más de la cuenta en una de sus principales armas: el line.
El CASI, que tampoco anduvo bien en la hilera, aunque mucho tuvo que ver el fuerte viento, dominó el scrum hasta los últimos minutos. En esa formación, Alumni cometió varios de sus 11 penales, dos menos que su rival.
Los que fuimos al Atlético hemos observado una de las semifinales más emocionantes que se recuerden en la URBA. CASI se puso en fila para atrapar su 34º título. Alumni, en cambio, una vez más se va derrotado en este tipo de definiciones. Pero los dos merecen los aplausos en esta noche de corazones calientes y humanidades empapadas y tiritantes.
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