Las sonrisas y los apretones de manos fraternales de dos semanas atrás entre los dirigentes del fútbol argentino, empiezan a diluirse.
Juan Pablo Veli
Ahora, con las nuevas reglas marcadas y todas las firmas puestas en el nuevo contrato de explotación de los derechos del fútbol argentino, arrancan las batallas entre esos mismos directivos por la nueva repartija del dinero que pondrá la Jefatura de Gabinete (¿no era con el Sistema Nacional de Medios?) por los próximos diez años. Todos quieren más de la nueva torta y nadie quiere perder terreno.
El próximo lunes habrá una reunión en la que intentarán (seguramente con poco éxito) definir de qué forma se erogarán las nuevas cantidades de ingresos por la TV, es decir, unos 415 millones de pesos aproximadamente de los 600 del contrato (el resto va para el Ascenso y la AFA). Vale aclarar que los primeros 100 millones que pagó el Estado por adelantado, fueron distribuidos por la AFA entre los clubes que necesitaban saldar sus deudas con urgencias (los tienen que devolver a futuro, supuestamente). Cada uno quiere lo suyo y va a estar difícil que se pongan de acuerdo en un primer encuentro. Boca y River, los top, quieren todavía un mayor porcentaje; en el segundo escalón, Racing, San Lorenzo, Vélez e Independiente quieren que la distancia con éstos dos de arriba se acorte notablemente, incluso el Rojo querría cobrar casi a la par de ellos; Huracán, Lanús y Estudiantes quieren dejar de integrar la tercera escala y pasar más arriba, como ambicionan todos.
La idea es que las cosas no sigan iguales y los clubes que formaban la tercera línea, con un pago de apenas 7 millones de pesos, ganen más en la nueva repartición. Mientras los históricos de elite quieren ganar más, Lanús y Vélez -los dos clubes modelos del momento- buscan que se apueste a un nuevo sistema, en el que un monto del dinero sea dividido entre los clubes según el manejo económico (premios y castigos según cómo organicen sus finanzas) y el desempeño de la actualidad deportiva. En la Premier League, justamente, la mitad del efectivo se divide según las posiciones en las que terminan en el torneo. Esto será, probablemente, rechazado por el grupo de los grandes, que prefieren seguir exprimiendo sus epopeyas de décadas pasadas, aunque hace años que no festejan un título o redondean un buen año. Si no hay acuerdo, Grondona -ya aviso que 100 millones van a ir a las arcas de la AFA, por si surge otra emergencia como ésta- determinaría el nuevo panorama.
¿Cómo debería ser la nueva división del dinero de los derechos entre los equipos de Primera?
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