Después de un semestre pésimo y cubierto de desilusiones, en el que sólo Racing tuvo motivos para festejar, aunque fuera por la salvación del descenso, el histórico grupo de elite del fútbol argentino necesita recomponer su imagen, dejar de penar y volver a figurar en el pelotón de los equipos que luchan por ganar el Apertura 09 que se viene.
Juan Pablo Veli
Boca Juniors: en teoría, es el conjunto que mejor se reforzó, con las llegadas del prometedor Gary Medel, un viejo conocido como Insúa y el retorno de un Rosada maduro. El que también volvió, aunque para dirigir, es Basile, que en su anterior etapa ganó los cinco títulos que disputó. Coco, además de lograr volver a conectar los hilos de una estructura que viene de realizar una de sus peores producciones en mucho tiempo (terminó 14º), tiene que saber amalgamar los ánimos de un vestuario roto, dividido en riquelmistas y palermistas. Se fue un nombre clave como el de Vargas, que aportaba equilibrio entre defensa y ataque, y también Palacio, quien pese a las lesiones que lo mermaban siempre sumaba desborde y algunos goles. Esa es la principal incógnita, saber si Mouche o Noir (o algún refuerzo última hora) podrán acompañar con soltura a Palermo. También necesita arreciar a la defensa, que viene de un campeonato muy pobre, incluyendo a Abbondanzieri. Necesita sumar una buena cantidad de puntos para no quedarse afuera de la próxima Copa Libertadores. Altas: Insúa, Medel, Fabián Monzón, Marino, Gunino, Rosada. Bajas: Vargas, Palacio, Figueroa, Gracián, Roncaglia, Damián Díaz, Fondacaro.
Independiente: el torneo pasado, las cosas le fueron mal con Pepé Santoro y se pusieron peores cuando asumió Tolo Gallego (16º lugar), con sus frenéticas listas de borrados e indultados. Tolo está decidido a que tienen que ir por el Apertura, aunque de los refuerzos de jerarquía que pidió, sólo puede ser considerado el regreso de Cuqui Silvera. Volvió el goleador de aquel Apertura 02 que Gallego conquistó en el Rojo, pero se fue Rolfi Montenegro, alma máter del equipo y carta goleadora de la última temporada. El club le dio salida a muchos de los jugadores que daban lástima cuando se calzaban la camiseta roja, como Federico Higuaín, Damián Ledesma, Centurión, Ismael Sosa y Gioda. Pero las llegadas no parecen ser un destacado salto de calidad, como los casos de Vella y Acevedo, sin espacio en el Rapid Bucarest rumano y FC Metallist ucraniano, respectivamente. Gallego confía en tener a la mejor versión de Silvera, en contar con Matheu para solidificar una zaga de cristal, que Hilario Navarro no desentone en lugar de Assmann en el arco y que Patito Rodríguez pueda explotar. Será determinante el carácter ganador de Gallego para encauzar un plantel que lleva años comiéndose entrenadores y naufragando en la tabla. A priori, no invita a ilusionar demasiado. Altas: Hilario Navarro, Vella, Acevedo, Busse, Silvera, Martín Gómez y Matheu. Bajas: Ríos, Montenegro, Ledesma, Gioda, Higuaín, Centurión, Fredes, Delmonte, Di Gregorio, Bocchino y Sosa.
Racing: Caruso Lombardi consiguió sacar al equipo de las turbulencias y terminó en un más que correcto quinto puesto, que pocos hubieran pronosticado antes del inicio de la competencia. Pero el sistema de promedios obliga a que La Academia siga pendiente de no perder la categoría, por lo que tiene que efectuar un colchón de puntos para respirar tranquilo (empieza 16º en los promedios, pero teniendo en cuenta a los recién ascendidos Atlético Tucumán y Chacarita, que dividen y suman de manera diferente por no tener presencia en las últimas tres temporadas que se computan). Caruso sacó lo mejor de sus jugadores para construir una resistencia sólida, abnegada, cimentada en la fortaleza defensiva grupal. Perdió a Schaffer, Migliore, Zuculini, el corazón del mediocampo, y Franco Sosa, que ocupaba sobriamente cualquier puesto de la defensa. Trajo cerca de una decena de nuevos jugadores, entre las cuales está Santillo, con la misión de cercar el arco, y el interesante volante Brítez Ojeda, caracterizado por quitar y conservar la prolijidad para jugar. La prioridad del DT es asegurar la permanencia, pero, después de la gratificante última performance, la exigencia será, también, figurar entre los puestos de vanguardia. Será un desafío para el histriónico Caruso: acostumbrado siempre a tener que remar desde abajo, deberá demostrar si puede pelear para estar arriba, por el premio mayor. Aparte, una buena campaña lo recompensaría con el pasaje a la próxima Libertadores. Altas: Steinert, Cahais, Damián Ledesma, Fileppi, De Olivera, Santillo, Rosano, Brítez Ojeda, Tavio y Velázquez. Bajas: Campagnuolo, Chatruc, Zuculini, Franco Sosa, Schaffer, Peppino, Leandro González, Migliore, Vignieri y Prichoda.
San Lorenzo: los del Bajo Flores van por el comienzo de un nuevo proyecto fastuoso, que tiene a Romagnoli como nuevo emblema. Simeone tomó, el semestre pasado, el barco a la deriva que le dejó el ciclo Russo, y no pudo darle rumbo, culminando en un ordinario 11º puesto que no fue acorde a la rica plantilla sanlorencista. Se le fueron varios nombres de jerarquía, como Solari, Silvera, Adrián González, Hilario, Lobo Ledesma y Gallego Méndez. Y llegaron el promisorio lateral Pintos, Migliore, el enigmático nigeriano Orode, la experiencia del Kily González y la vuelta de Romagnoli, figura del excelso San Lorenzo de Pellegrini. Otra vez hay un elenco y un técnico top para ir por uno de los dos lauros que se juega el Cuervo, aunque el peligro de estrellarse de nuevo, como en la etapa final de Ramón Díaz y en la era Russo, está latente. El refuerzo más importante de todos es interno: la retención de Bergessio en Boedo. Hay material de sobra, dependerá de Simeone. Altas: Romagnoli, Kily González, Pintos, Migliore, Orode, Leiva, Menseguez. Bajas: Hilario Navarro, Solari, Adrián González, Méndez, Ledesma, Tula, Chávez, Fornaroli y Santana.
River Plate: la base que fracasó en la última temporada, no tuvo demasiados cambios, por más que Gorosito pidió a gritos desesperados incorporaciones que le laven la cara al equipo. Recién ahora, a días del comienzo del campeonato, arriban los paraguayos Cohene Mereles y Paniagua, además de la sorpresiva vuelta de Matías Almeyda al fútbol, después de haberse retirado. Se marchó Falcao, que, por más que erraba demasiado, era el más goleador; pero vuelve Gallardo, después de haber pasado por el quirófano, y Ortega, tras su excursión por el Ascenso. Dos símbolos, cargados de talento y jerarquía, aunque en el final de sus carreras y propensos a los problemas físicos. Dependerá de ellos dos y de la claridad del mejor Buonanotte llevar a este austero River a ir por el título, como la historia (y la gente) le demanda permanentemente. Además que de fluya juego en la ofensiva, Gorosito también tendrá que trabajar para endurecer la última línea, que en el último campeonato demostró, junto a la de Independiente, ser una de las más vulnerables de primera división. Al igual que Boca, corre peligro de quedarse afuera de la próxima Libertadores. Altas: Cohene Mereles, Paniagua, Nicolás Navarro, Ortega y Almeyda. Bajas: Falcao, Barbosa, Gerlo, Robert Flores y Sambueza.
¿A cuál de los cinco grandes ves mejor parado para el campeonato?


